Cultura Física y Ejercicio

¿Por qué los clientes de mi gimnasio no continúan?

Por: Mtra. Nury Moguel Núñez.

Psicóloga Deportiva.

Conozco exactamente esa sensación: llega a ti un nuevo cliente que parece tener todo el deseo de cambiar su estilo de vida y convertirse en su mejor versión, pero en algún momento abandona el plan y ya no vuelve. Cuando este tipo de cosas pasan es muy normal cuestionar sé qué es lo que uno está haciendo mal pues es realmente angustiante sentir que no pudiste ayudar a esa persona. Si este tipo de situaciones se repite una y otra vez es posible que llegues al punto de entrar en un proceso de Burnout, es decir, que sufras angustia y un golpe muy fuerte en tu motivación como consecuencia de no poder controlar lo que sucede a tu alrededor.

Esta es una experiencia que ocurre con frecuencia pero, ¿Por qué?

El día de hoy quiero platicarte de algunos aspectos que puedes tener en cuenta y que te que te ayudarán a cuidar mejor de ti mismo y de los clientes de tu gimnasio para que puedas apoyarlos en la obtención de sus objetivos.

  1. Cuida de ti mismo. Tal vez este sea el aspecto que he visto que se pierde con mayor frecuencia entre instructores de gimnasio: cuando recién abrieron su gym, empezaron con muchas ganas, estaban motivados y cuidaban de su salud, su alimentación y su entrenamiento. Pero a medida que el gimnasio va avanzando, las responsabilidades del negocio se hacen latentes y comienzan a dedicar más tiempo a la parte administrativa lo cual puede llegar a ser muy estresante. Luchar por mantener la nómina, que las cuentas estén en regla y tratar de atraer más clientes puede hacer que con el tiempo te preocupe demasiado el poder mantener tu gimnasio y poco a poco tu estado de ánimo, tu salud emocional e incluso tu ritmo de entrenamiento se vean afectados. Toma en cuenta que tú eres la imagen de tu gimnasio y un elemento clave de él, serás el ejemplo y principal motivador de cada una de las personas que vengan a pedir tu ayuda. Cuando cuidas de ti y de tu calidad de vida e incluso permites que tus clientes te miren entrenar y disfrutas con ellos del entrenamiento, podrás transmitir en ellos el verdadero significado de hacer ejercicio qué es tener una vida feliz y saludable. Si es necesario, contrata a un contador o un administrador que se encarguen de las cuestiones operativas y tú te dediques a lo que más disfrutas. Tú también eres alguien muy importante así que por favor primero cuida de ti.
  1. Enséñale a las personas a comprender el valor de tu trabajo. Sé que por la pandemia estamos pasando por un momento muy difícil. Tuvimos que cambiar nuestra forma de llegar a las personas y en el proceso muchos instructores han sentido la tentación de bajar el coste de sus servicios e inclusive de regalarlo y recibir únicamente una cuota por concepto de donación. Y sé también que muchos de ellos lo han hecho con la mejor intención de ayudar a que más personas tengan un mejor y más sano estilo de vida. Pero es importante que comprendas que la mente humana tiene una manera de ver las cosas y para que considere que algo es valioso y le ponga todo su empeño y todo su esfuerzo es necesario que primeramente pueda percibir que es valioso. ¿Y cómo podemos hacer esto? ¿Se trata acaso de tener un gimnasio lujoso, una superproducción de vídeo o unas cuotas VIP? No, no se trata de eso. Se trata de que tú le permitas darse cuenta de qué es lo que verdaderamente aportas a su vida, cuáles son los conocimientos que tú tienes, cómo puedes ayudarle a prevenir las lesiones, a que deje de sufrir el entrenamiento y empiece a disfrutarlo como realmente debe de ser, a que conforme avance sea capaz de ver los resultados aunque sean pequeños y pueda sentirse orgulloso de sí mismo. Recuerda que tú no sólo pones rutinas, eso puede hacerlo cualquiera, tú tienes conocimiento, certificaciones, preparaciones, hazlo notar, pero sobre todo, haz que se sienta la diferencia. Y por si aún no te ha quedado claro mi opinión al respecto, la respuesta es NO, no debes de dar la clase gratis, porque lo que la mente recibe gratis, la mente no le pone un valor y al final, el más perjudicado no serás tú, sino la persona que al final decide abandonar. 
  1. Conoce a la persona no al cliente. ¿Alguna vez le has preguntado a tu cliente porque se inscribe a tu gimnasio? Tal vez la respuesta parezca simple: quiere bajar de peso o quiere tener un cuerpo musculoso. Pero la verdad es que la respuesta es mucho más compleja que eso y lo que estás viendo es solamente la punta del iceberg. Las acciones de cada persona son muy particulares y forman parte de su historia de vida: los gimnasios están llenos de corazones rotos, rotos de luchar y frustrarse porque no consiguen lo que quieren, rotos por que alguien los hachazo por su aspecto o porque acaban de pasar por un pérdida, otros han perdido el trabajo o sufren de constante estrés. Para muchas personas el gimnasio es un centro de terapia donde a través del dolor de sus cuerpos liberan el dolor de sus almas, encontrando que el ejercicio puede ser profundamente terapéutico. En la psicología algunos terapeutas utilizan ciertas posturas gestálticas para que el cuerpo, a través de la incomodidad, libere el dolor. Es exactamente lo mismo lo que se consigue en el gimnasio. Pero si la persona llega y en lugar de encontrar alivio encuentra más sufrimiento, es decir, se encuentra con personas que la juzgan por su apariencia o porque no conocen cómo usar las máquinas, si reciben discriminación y rechazo, o sólo se convierten en un número más de la plantilla de inscripción, créeme que al final la persona se irá, con aún mucho más dolor con el que llegó a tu gimnasio. Sé que eso no es lo que tú quieres así que lo que yo te recomiendo es que dediques un tiempo a conocer a las personas; plática con ellos, conviértete en su amigo, trata de comprender qué es lo que están buscando y qué puedes hacer por ellos. Piensa que la emoción que se lleven a casa es la que hará que al día siguiente insistan y regresen para conseguir un poco más y seguir luchando hasta que alcance eso que están buscando, pero si se van a casa con más sufrimiento con impotencia con vergüenza te aseguro que no regresarán y cada día que se alejen del gimnasio será más difícil para ellos encontrar esa paz. Les habrás fallado.
  1. Fomenta un ambiente saludable de entrenamiento. Si tú fueras un cliente en tu gimnasio… ¿Regresarías? Piénsalo bien, fíjate en cuál es el ambiente que domina entre los miembros de tu equipo ¿Hay apoyo, motivación, comprensión? ¿O acaso son burlas, descalificaron y discriminación? Tan importante como es tu trato hacia ellos es el trato que permites que se den unos a otros, porque aunque tú te acerques y logres una relación de amistad genuina con tus clientes, puede ser que pases desapercibido las burlas o las críticas entre otros miembros del grupo (que pueden darse en las instalaciones, durante las clases en línea,  en tus grupos de Facebook o de WhatsApp). Es importante que ejerzas el liderazgo en esas áreas y que pongas límites claros de lo que aceptas y lo que no aceptas, cuáles son las normas de conducta que debe regir la relación entre ellos. Formar parte de un grupo es una necesidad humana muy grande que los psicólogos lo consideramos como un indicador de salud mental. Crea en tu gimnasio un buen ambiente de equipo y motiva que se apoyen mutuamente y notarás un cambio muy grande en ellos. Comienza con tu ejemplo y después pon la pauta de lo que aceptas y lo que no.

Espero que este artículo te ayude a encontrar algunas de las respuestas que estás buscando. Y recuerda que puedes enviar tus dudas o sugerencias de temas.

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