Deporte infantil y juvenil

¿Cómo detectar una baja autoestima en el deportista adolescente?

Por: Nury Moguel Núñez.

Como padres de familia a menudo nos gustaría poder mirar al interior de nuestro hijo para comprender qué es lo que pasa por su interior. En este artículo te presentaré algunos indicadores importantes para detectar oportunamente una baja autoestima en tu hijo deportista.

La adolescencia es una etapa de cambios en muchos sentidos y áreas de la vida de una persona, cambios en la forma física, la forma de ver el mundo, la forma de pensar y de enfrentarse a él. En esta etapa, el adolescente enfrenta uno de los mayores desafíos en la vida: definir su identidad y responder a la pregunta ¿Quién soy? Para responder a esta pregunta el adolescente comienza a observarse a sí mismo con excesiva atención, tomando mayor conciencia de sí mismo y llegando a parecer, en muchas ocasiones, egocéntrico y ensimismado. Una de las áreas que entra en este proceso de autoobservación es la autoestima. 

La autoestima es la evaluación que el individuo hace de su propio valor tomando en cuenta factores privados (valores, metas, ideas, emociones, etc.) e interpersonales (atractivo, reputación, logros, popularidad, etc.). Para el adolescente deportista, la autoestima puede sufrir un duro golpe como resultado de los cambios naturales de la pubertad y los efectos que éstos pueden tener sobre el rendimiento deportivo. Por mencionar un ejemplo, los estirones cambian drásticamente las proporciones del cuerpo provocando que el desempeño en el deporte se vea afectado y el deportista luzca un poco “torpe” con respecto a su desempeño mostrado en la niñez. Otro factor importante son las diferencias en el cuerpo y forma física que se presentan como resultado de mostrar diferentes ritmos de desarrollo; así, quienes maduran precozmente, logran mostrar una mayor masa muscular, fuerza y velocidad que sus demás compañeros. 

Para los jóvenes todos estos cambios a nivel físico y mental pueden ir cambiando la forma en que se perciben a sí mismos así como lo valiosos e importantes que se consideran con respecto a su grupo. Los adultos a su alrededor debemos estar atentos a estos cambios en la autoestima para prevenir la aparición de una depresión o afectaciones en su calidad de vida. 

¿Cómo podemos detectar si nuestro hijo deportista presenta un deterioro de su autoestima?Existen algunos comportamientos y actitudes que podemos observar tanto en la casa como en la escuela o su deporte:

  • Es emocionalmente hipersensible. “No se le puede decir nada” me comentaba un padre de familia al referirse a su muchacho. El adolescente con baja autoestima parece sentirse insultado y resultar lastimado con mucha facilidad, sus emociones son intensas. Las llamadas de atención del entrenador son tomadas muy a pecho y le cuesta no tomarlo como algo personal.
  • No sabe expresar sus afectos a nivel social. Se mantiene distante y se le dificulta expresar cariño, hacer amigos en el equipo o acercarse a quien le atrae. En muchas ocasiones parece más afectuoso y cuidadoso de sus cosas (P. Ej. su celular o juego de video) o su mascota que con otras personas. En el ámbito deportivo es posible que lo veamos alejado del grupo durante los recesos, le cueste mostrar iniciativa o tenga pocos amigos.
  • No sabe manejar la frustración, es decir, los fallos lo golpean duramente. Esto ocurre porque durante la adolescencia están definiendo quienes son y cada fracaso le hace sentir que él es el problema, que él es el fracaso. En el deporte es posible que lo veamos tardar en recuperarse tras un partido en el cual le fué mal o inclusive lo escuchemos decir que ya no quiere continuar.
  • Culpa a otros de sus fallos. El clima, la mala fe de los árbitros, la falta de apoyo del equipo, etc. Al deportista con baja autoestima le cuesta asumir la responsabilidad de sus fallos como un intento pir proteger la imagen que tiene de sí mismo.
  • No acepta críticas, ya que estás solo hacen sentirse aún peor. Los entrenadores y padres deben de ser cuidadosos al presentar la retroalimentación de manera constructiva así como elogiar con frecuencia aquello que hace bien. La técnica de “sándwich” resulta muy útil para dar una retroalimentación efectiva.
  • Evita riesgos y retos, principalmente porque no cree ser capaz de lograr las cosas. A menudo los padres me comentan que tienen la sensación de que su hijo muestra cierta “mediocridad”. Lo que en realidad ocurre es que tienen un profundo temor de dar todo de sí y aún así fallar; por lo que juegan a la defensiva siempre. Mientras más difícil sea el reto, menos interés mostrará.

Detectar estos indicadores a tiempo nos ayudará a canalizar oportunamente con el psicólogo para realizar un diagnóstico completo y proporcionar la orientación más conveniente.

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