Cultura Física y Ejercicio

Ejercicio y deporte. ¿Qué hacer cuando la motivación baja?

Por: Nury M. Suemy Moguel Núñez.

Psicóloga deportiva.

Comienza la semana y tu intentas retomar el ritmo de vida que acostumbras llevar entre el trabajo, tus obligaciones personales y la actividad física. Pero definitivamente algo no anda bien: te sientes menos interesado que antes, algo pesado y aunque tal vez no estés cansado te das cuentas de que algunos días resulta más difícil ejercitarse. ¿Qué podemos hacer esos días en los cuáles sentimos que nos cuesta más trabajo entrenar o ejercitarnos?

Motivación deportiva, sus altas y bajas.

La motivación es esa energía o razón que nos mueve para actuar en una dirección durante un tiempo determinado y con una fuerza determinada. Así, nuestra motivación para ejercitarnos o entrenar se forma de aquellas razones que nos hacen estar activos, perseguir una meta e insistir a pesar de las circunstancias que se nos opongan. Sin embargo, la intensidad de nuestra motivación puede subir y bajar durante diferentes temporadas, dependiendo de los factores situacionales o personales. Estas subidas y bajadas motivacionales son perfectamente naturales y típicamente no deberían preocuparte. Para ayudarte a afrontar esta situación te recomiendo hacer una evaluación personal de tus propias circunstancias de manera que puedas determinar mejor la razón de tu baja motivacional y así tomar acciones efectivas que te ayuden a sobrellevar estos momentos. Para ello reflexiona sobre los siguientes puntos:

  1. Cambios de vida. Analiza si no has realizado cambios importantes en tu vida últimamente. Si estás cambiando de nivel de estudios, has cambiado de empleo, si acabas de tener un bebé en la familia o has tenido algún otro cambio significativo es muy probable que tu cambio de motivación y humor se deba a las circunstancias de tu vida y no realmente al hecho de que estés perdiendo la motivación para entrenar. Observa desde cuándo has empezado a tener bajas en la motivación, si es solamente por el día de hoy o ha sido algo recurrente en los últimos días y observa si alrededor de esa fecha no pasó algo importante.
  2. Estado de salud. ¿Cuándo fue la última vez que te hiciste análisis médicos relacionados con su práctica deportiva (por ejemplo un electrocardiograma o análisis de sangre)?. Si eres un deportista que entrena de manera intensa y constante es posible también que tu sistema, tu cuerpo se haya visto golpeado por el entrenamiento y sería muy recomendable que hicieras una revisión con tu médico de confianza para garantizar que la baja de motivación no se debe a un problema de salud o a la falta de alimentación y suplementación adecuada. Antes de analizar tu mente siempre debemos descartar que no exista factores de salud que puedan poner en riesgo tu bienestar.
  3. Descanso y recuperación. Para progresar en tu desempeño, tu cuerpo necesita espacio para la recuperación, es por ello que debes cuidar los tiempos de descanso y sueño (especialmente el sueño nocturno). Observa cuánto tiempo estás dedicando al sueño nocturno y si éste le está permitiendo a tu cuerpo reponerse de las cargas de trabajo y entrenamiento. Organiza tus actividades para dormir lo suficiente en la noche y hazte de hábitos saludables de descanso.
  4. Recreación. Tu mente también necesita descansar desconectándose en el día de todas las preocupaciones que pueda tener. Dedica un momento de cada día para ti solo para hacer alguna actividad recreativa que te distraiga y que no tenga ninguna relación con su trabajo. Si tu actividad físico-deportiva solía ser tu actividad recreativa pero ya no lo sientes así, posiblemente tus objetivos iniciales cambiaron y has perdido el sentido de lo que representa para ti tu deporte. En ese caso sería importante que revaloraras qué significa esta actividad para ti y si piensas mantener ese objetivo en tu vida o vas a darle otro significado.

¡Hoy si!

Una vez que analices cada una de estas áreas y te recomiendo ser flexible y justo contigo mismo. Si en este momento tienes otras ocupaciones personales como la familia o el trabajo que está saturando tu mente y necesitas atenderlo adelante, simplemente hazlo, ocúpate en este momento de las cosas que son una prioridad en tu vida y darle a cada una su espacio y su lugar. Sin importar cuánto te desees apegarte al entrenamiento o ejercicio toma en cuenta que, en la medida en la que tu deporte interfiera con otras áreas de tu vida, éste comenzara a serte menos satisfactorio y motivante. A la larga, se podría convertir en un obstáculo o un problema.

Y si, después de atender tu vida has decidido salir a ejercitarte hoy, aquí tienes cuatro tips para poner todo tu empeño y motivación en ello.

  1. Plantéate un pequeño reto para hoy. Olvídate por un momento de tu objetivo a largo plazo ponte un objetivo pequeño para cumplir hoy mismo. Este desafío puede centrarse en mejorar algo técnico (p. ej. tu zancada en la carrera o tú brazada en la natación) o físico (p. ej. requerir menos esfuerzo haciendo un mismo ejercicio). Lo importante es que tu mente esté enfocada en mejorar y llevarse un pequeño logró el día de hoy. Verás como eso sin duda te animará.
  2. Pon atención al calentamiento. Incrementar la intensidad del caliento o la duración del mismo puede ayudarte a subir tu nivel de energía si se trata solamente de pereza o letargo. A veces tu mente solo necesita comenzar a calentar para soltarse. No se requiere mucho, tan sólo subir el nivel de frecuencia cardiaca de lo que habitualmente tienes al momento de comenzar de entrenar. Si tienes dudas al respecto mejor consulta con un entrenador.
  3. Tu equipo es tu fuerza. Busca algo de apoyo social para los días en los que te sientas más perezoso. Es muy importante buscar el apoyo de aquellos compañeros que tienen objetivos similares al tuyo para que la relación sea positiva. Ya sea que vayas a entrenar con ellos en lugar de entrenar solo o pedirles que te den un poco de ánimo extra, ambas opciones te despertarán emocionalmente. Si tu situación personal no te permite ejercitarte en grupo, busca el apoyo de tu familia, tal vez ellos puedan acompañarte realizando alguna actividad simultánea con la tuya.
  4. Ojos que no ven. Registra siempre tus progresos ya que muchas veces la baja de motivación ocurre porque, a medida que avanzamos en el entrenamiento, nuestro cuerpo baja la velocidad de ganancia es decir nuestros progresos se hacen un poco más lentos. Esto puede provocar que tú sientas que tu entrenamiento no está trayendo frutos y tu motivación se vea afectada. Para evitar que esto suceda crea la costumbre de registrar todos los días (o cada semana) los pequeños avances que has tenido. No importa si son muy pequeños, lo importante es que exista una evidencia. Nota. Toma en cuenta que el incremento del rendimiento no es constante, tiende a bajar ligeramente justo antes de volver a incrementar (proceso conocido como supercompensación). Para más información al respecto consulta con un entrenador.

Finalmente, recuerda que tu deporte o ejercicio es una elección que tú has hecho, así que tomate un tiempo también para disfrutarlo y no solo centrarte en los resultados.

Si deseas fortalecer al máximo tu motivación y expresar todo tu potencial, no dudes en contactarme para agendar una cita.

(999)9 100906

psicodeportemex@gmail.com

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