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Psicología Deportiva

Seis Áreas Vitales de Intervención Psicológica en el Deporte Infantil y Juvenil.

Por: Mtra. Nury M. Suemy Moguel Núñez.

Ahora que comienza el ciclo deportivo para muchos equipos, la mayoría de los profesionales del deporte, incluyendo a entrenadores como a su equipo interdisciplinario, se encuentran diseñando sus planes de trabajo y entrenamiento.

            Para los psicólogos deportivos el diseño de su plan de preparación mental se encuentra en función del macrociclo de entrenamiento, es decir, de la dosificación de cargas que los entrenadores establecen para todo el ciclo. A partir del tipo de ejercicios y las necesidades observadas se ha de establecer objetivos generales para la preparación, que luego se organizarán para ejecutar según la fase que le corresponda en el macrociclo (fase de preparación general, preparación especial, precompetitiva, competitiva o tránsito).

            Cuando se trabaja con niños y jóvenes se agrega un factor importante a considerar en la preparación psicológica que es tomar en cuenta la etapa de desarrollo físico y mental en la cual se encuentra el deportista pues, sin importar los objetivos de desarrollo técnico o deportivo que se esperen de él, el objetivo principal en términos de preparación mental siempre deberá contemplar mantener y garantizar el bienestar psicológico del participante. Es por ello que, de manera particular, recomiendo a los psicólogos deportivos que trabajan con menores de edad considerar las siguientes áreas de desarrollo como elementos de la preparación psicológica.

areas de trabajo

  1. Área psicofisiológica. En la niñez y adolescencia los deportistas enfrentan importantes cambios en su cuerpo, sistema endócrino y hormonal por lo que la preparación psicológica debe considerar elementos como favorecer el equilibrio psicofisiológico como vital para cualquier otro proceso (atención, recuperación, visualización, etc.). El cuidado del apego a las dietas del personal de nutrición y el apoyo para lograrlo puede considerarse en el plan anual así como el entrenamiento en técnicas de relajación que favorezcan un sueño profundo y reparador. El entrenamiento en técnicas más accesibles de relajación que favorezcan el control del estrés cotidiano es otro elemento a considerar, especialmente debido a los efectos negativos que el cortisol (hormona del estrés) ejerce en el cerebro.
  2. Área cognitiva. Quizás el fenómeno más comentado por los entrenadores y padres de familia es la falta de concentración, producto de la tendencia que los mismos jóvenes muestran a sobreestimular su sistema nervioso con equipos electrónicos y la televisión. El entrenamiento para focalizar y dirigir su atención es particularmente importante en estas etapas para sentar las bases que faciliten la asimilación de la técnica y la formación de adecuados estereotipos motores en el cerebro (la imagen mental y neuronal del ejercicio). El entrenamiento en representación ideomotora (visualización) puede resultar útil de entrenar a partir de los 10 u 11 años pero debe considerarse que, por la edad, puede encontrarse aún en proceso de desarrollo de las habilidades formales (pensamiento abstracto) por lo que cada niño puede mostrar tasas y ritmos de desarrollo variable.
  3. Área emocional. Posiblemente el área en la cual se hace más visible la necesidad de atención psicológica sea el área emocional. El manejo de las frustraciones, el control de la ansiedad y la autodirección de la motivación son elementos del área emocional que igualmente pueden ser considerados en el plan de preparación psicológica con jóvenes. Otro elemento que puede requerir especial atención es la expresión adecuada del enojo o agresión pues resulta una de las causas comunes de amonestación o suspensión del joven dentro de un evento deportivo o del entrenamiento.
  4. Área social. En esta área se hace imprescindible considerar la formación de habilidades que favorezcan el desarrollo personal y deportivo tales como el trabajo en equipo, liderazgo y la asertividad, la capacidad para brindar apoyo emocional y ser empático.
  5. Trabajo con padres. Aunque pueda parecer contradictorio, lo cierto es que muchas veces los padres de familia pueden terminar incrementando la tensión psíquica de sus hijos al tratar de motivarlos. Otras veces terminan forzando a continuar en un deporte que ya no les satisface o en el cual realmente no muestran un verdadero talento, como una manera de “enseñarles” a perseverar. Los padres de un deportista enfrentan situaciones de conflicto adicionales a las que se enfrentan la mayoría de los padres y por lo tanto requieren a menudo una orientación al respecto para ser un mejor apoyo.
  6. Formación a entrenadores. Cómo retroalimentar efectivamente para motivar, cómo planear la estrategia del equipo tomando en cuenta la personalidad de los jovencitos y manejar conflictos propios de sus etapas de desarrollo pueden ser áreas en las que los entrenadores requieran asesoría adicional.

La preparación mental de niños y jóvenes es que se perfilan para el alto desempeño es un proceso realmente complejo como complejos son los procesos de desarrollo físico y mental que enfrentan, por ello la preparación y el trabajo deportivo no puede pasar por alto estas etapas y procesos.

Para más información se recomienda llenar el formulario de contacto.

 

 

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