Psicología Deportiva

Los límites de la mente en el deporte.

Por:

Mtra. Nury M. Suemy Moguel.

Psicóloga Deportiva.

Como psicóloga deportiva a menudo he escuchado frases como “Todo está en la mente” ó “Si lo puedes soñar, lo puedes lograr”. Este tipo de pensamientos que, por un lado, demuestra un reconocimiento del papel que juega la psicología en el deporte, por el otro resulta engañoso y puede confundir a la comunidad deportiva.

Es importante reconocer que la mente se encuentra unida bilateralmente a nuestro cuerpo de modo que puede encausarlo y, al mismo tiempo, nuestro cuerpo puede encausar la mente. En otras palabras, es cierto que la motivación puede darnos la fuerza para persistir en una competencia a pesar del terrible cansancio y el dolor, pero es igualmente cierto que una lesión puede golpear tremendamente nuestros sueños y hacernos sentir como un fracaso, afectando con ello la autoconfianza y empeño posterior.

Creer que la mente puede controlar por completo a nuestro cuerpo y el desempeño que surge de él implica negar nuestra naturaleza humana y el hecho de que somos vulnerables a las pasiones físicas tales como el hambre, el dolor, el agotamiento, el calor, la deshidratación, la mala nutrición, entre otras. A lo largo de más de doce años trabajando en el deporte he observado a la gente subestimar las necesidades de su cuerpo, pensando que la pasión que los dirige hacia sus sueños será suficiente. No es de extrañar entonces que el máximo logro deseado, ganar, pueda verse frustrado. Algunos elementos de su cuerpo que los deportistas suelen minimizar son los siguientes:

  • Dosificación adecuada del entrenamiento. Es común encontrarse con personas que piensan que lograrán sus metas entrenando mucho, incluso más de lo que deberían, solo para encontrarse con una lesión a los pocos días de la competencia principal. Igualmente peligrosa es la mala costumbre de competir sin entrenar o entrenando únicamente a los pocos días de acercarse la competencia.
  • Falta de descanso. Este es un aspecto que se descuida con frecuencia pues algunas personas, tanto entrenadores como deportistas, consideran a los descansos y las horas de sueño como tiempos muertos, tiempos perdidos que se podrían emplear mejor en entrenar. Sin embargo, para que el sujeto pueda desarrollar capacidades por encima de sus límites actuales es importante disponer del tiempo suficiente de recuperación (entre series y posterior al entrenamiento) así como de sueño. Este fenómeno es conocido como “supercompensación” y puedes aprender más sobre él investigando un poco sobre la metodología del entrenamiento deportivo. Agotarse es necesario, pero recuperarse lo es aún más.
  • Alimentación inadecuada. Si bien la motivación es el timón que guía tu mente, la comida es el combustible que mueve tu cuerpo y que le brinda los recursos energéticos para desempeñar cualquier tarea. Con el surgimiento de una gran cantidad de suplementos que prometen ser milagrosos, no es de extrañar que los deportistas recurran a ellos durante la competencia e incluso días previos a ella. Sin embargo, su efecto se puede ver terriblemente opacado por la mala nutrición efectuada durante los meses de entrenamiento, debido a que el organismo no recibió los nutrientes necesarios para desarrollar todo el potencial que tenía.
  • Mala hidratación. Aún se pueden observar en los campos deportivos a entrenadores que privan a sus muchachos de beber agua durante el entrenamiento o que utilizan esta restricción como un supuesto aliciente (por ejemplo, no podrás beber agua hasta que te salga bien). Sin embargo, está demostrado que el cuerpo funciona y rinde mejor cuando mantiene una temperatura fresca y el agua contribuye enormemente a esta función a través de la sudoración. Sin embargo, quienes practican deportes de larga duración deben aprender a administrarse para no ingerir en exceso.
  • Subestimar el dolor. ¿Quién de nosotros no conoce la frase “Sin dolor no se gana”? Es cierto que el entrenamiento puede provocar un dolor posterior (generalmente al siguiente día), pero es importante reconocer que el dolor constituye una señal de alarma, que nos avisa de que algo anda mal. La mayoría de los deportistas no sabe escuchar a su cuerpo y, por lo tanto, son incapaces de distinguir entre la sensación de agotamiento muscular y el dolor que avisa de una lesión que se avecina inminentemente.
  • No invertir adecuadamente. Debo decir que me provoca cierta curiosidad cuando asisto a un evento deportivo (por ejemplo una carrera) y me doy cuenta de toda la mercadotecnia que se puede encontrar ahí: calzado de marcas reconocidas, conjuntos deportivos de moda, calcetas originales, bandas elásticas, adaptadores para ipod, GPS, por mencionar algunos. Muchos de estos deportistas participan (algunos incluso por primera vez), uniformados con el más avanzado equipo deportivo como si fueran a representar a México en algún evento internacional. Sin embargo, se sorprenden cuando se enteran del costo de una consulta nutricional especializada en el deporte o de psicología deportiva.

Sin duda la mente es un arma poderosa que puede emplearse en el deporte, sin embargo, su efecto no es cosa de pura volición, sino que requiere fortalecerse y entrenarse en conjunto con el cuerpo para poner ambos en acción. Desear con mucha pasión el éxito es tan solo el primer paso.

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