Auto Sabotaje en el Deporte
Alto desempeño

Cuidado Con Lo Que Piensas. Auto Sabotaje En El Deporte.

Por: Mtra. Nury M. Suemy Moguel Núñez.

Seguramente has escuchado la frase “si lo puedes soñar lo puedes lograr” y otras frases similares. Pero ¿Conoces realmente hasta dónde tu mente tiene ese poder?

Una cosa que debes tener claro al respecto es que la mente no lo puede todo, pues solo tener pensamientos positivos y bonitos no traerán hasta tí aquello con lo que tanto sueñas. Para ello se requiere trabajo, dedicación y definitivamente hacer sacrificios, como cualquier otra cosa que valga la pena en la vida. Las grandes cosas requieren grandes esfuerzos.

Sin embargo tu mente tiene el poderoso efecto de actuar como motor de tu destino a través de las expectativas. Las expectativas son aquellas cosas que esperamos, lo que creemos que pasará o puede pasar y forman parte de nuestra realidad mental. Así es, la mente tiene la terrible desventaja de encontrarse atrapada en nuestro cráneo, aislada del mundo y sin poder percibir la realidad más que a través de nuestros sentidos. Así que cuando soñamos con algo el contenido de nuestra fantasía toma un papel importante al momento de dirigir nuestros actos.

Tal vez el elemento más importante sea observar si la naturaleza de este contenido es de tipo positivo o negativo, es decir, si nuestra mente se llena de ideas de esperanza, júbilo y de la posibilidad de alcanzar este sueño. Cuando ocurre así, este sueño comienza a generar en nosotros emociones positivas que incrementan la energía interior y proveen de fuerza para ir tras esos sueños. Pero si ocurre de forma contraria (si la mente se llena de ideas de fracaso y solo ve los obstáculos de la meta) entonces comienzan a generarse emociones negativas como la tristeza, robando fuerza al individuo. Así, un pensamiento es capaz de generar una emoción y está emoción a su vez se transcribirá en conductas.

Las emociones positivas ponen al sujeto en mayor disposición para aprovechar las oportunidades que se le presenten, un mayor optimismo facilitará el afrontamiento de los fracasos y la búsqueda de metas más elevadas. Por el contrario, el pesimismo hará que el sujeto se distraiga con facilidad y se pierda en metas más pequeñas, se resigne ante el fracaso y vea los desafíos como límites.

Este proceso que inicia en el pensamiento, pasa por la emoción y se convierte en conductas de le conoce como “profecía de autocumplimiento” y, si no tenemos cuidado con el proceso, puede ser el responsable de muchas de nuestras desgracias.

Cuando el deportista lo expresa sobre sí mismo, sus anhelos o temores se traducirán a horas de entrenamiento dedicadas, niveles de esfuerzo invertido, número de intentos repetidos una y otra vez a pesar del fracaso (o abandonados como resultado de éste).

Si usted mira con detenimiento hacia atrás, podrá descubrirse a sí mismo a lo largo de éste proceso. Recuerde cuál fue su momento de máximo logro y camine sus pasos lentamente hacia atrás. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Estaba entrenado como siempre o, con más fuerza? ¿Cuántos cuidados adicionales tomaba con el entrenamiento, la dieta, el sueño, la hidratación? ¿Cómo se sentía antes de llegar a ese punto? Había mucha fuerza, ¿verdad? ¿Se sentía inspirado, relajado? ¿Todo parecía fluir solo? Y antes de este sentimiento, vaya un poco más atrás… ¿Cuál fue el pensamiento que disparó esas emociones?

A veces ocurre también que la profecía de autocumplimiento puede estarse vertiendo no sobre nosotros sino hacia una tercera persona sobre la cual tenemos cierta relación, de modo que la meta es compartida y su consecución depende del trabajo colaborativo entre ambos. Este fenómeno puede darse tanto en los equipos deportivos como entre entrenadores y deportistas. De esta manera, las expectativas de cada uno pueden terminar influyendo en el resultado de ambos.

Así, un entrenador que tiene pocas expectativas de que sus deportistas consigan el éxito terminará sintiéndose menos vinculado a ellos, menos satisfecho y, finalmente llegará a mostrar menos atención, reforzarlos menos y dedicar cada vez menos tiempo de entrenamiento… en consecuencia, con el tiempo los aprendices simplemente no mostrarán resultados, confirmado así la expectativa que el entrenador tenía inicialmente de ellos y para la cual, inconscientemente ha contribuido.

Pero el efecto puede darse perfectamente a la inversa: un deportista que confía poco en que su entrenador lo lleve hacia el éxito probablemente no sienta respeto hacia él, por lo que no forme un aprecio o cariño hacia el mismo, mostrándose descortés, desobedeciendo sus instrucciones del entrenamiento, ignorando sus retroalimentaciones para finalmente darse cuenta de que no ha asimilado el entrenamiento y, por lo tanto, no va mejorando, confirmando así la expectativa que tenía de su entrenador y la cual inconscientemente, y desafortunadamente, ha contribuido.

Es por ello que tanto entrenadores como deportistas, personal técnico e instituciones deportivas deben analizar cuidadosamente cuáles son las ideas que están albergando con respecto al éxito ya que, si no lo han conseguido, es posiblemente debido a que se han estado saboteando inconscientemente.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s